<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9907493</id><updated>2012-02-14T20:31:11.424+01:00</updated><title type='text'>Cuentos Inmortales</title><subtitle type='html'>De aquí, a la Eternidad.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinmortales.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9907493/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinmortales.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Anuska</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09610533842413792751</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.tustrucos.com/wallpapers/animales/gatos/images/8_0009_th.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9907493.post-110470647179969735</id><published>2005-01-02T23:35:00.000+01:00</published><updated>2005-01-16T13:32:17.776+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;quella tarde, el gordo vendedor de cable se cito con Belcebú. Tras la fábrica de caucho industrial, cerca de donde se cruzan las vias, esperaba el grasiento personajillo ataviado con el mono de trabajo y una ridícula gorra mugrienta que escondía la desnudez producida por una alopecia galopante. Inquieto y dubitativo se palpaba su poblado mostacho negro con esmero, su tez estaba muy curtida por el castigador sol de un Julio de bochorno excesivo, y sus débiles piernas contrastaban arrolladoramente con su prominente barriga, obra y arte de las innumerables noches de borrachera compartidas que ahora le pasaban factura demoledora.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No llevaba reloj desde hace años y habiá aprendido a guiarse por la posición del Sol. No le gustaba esperar, y menos-claro esta- si su futura gran vida estaba en juego. Recordo en un flash su primer y único encuentro con Satán, y ahora se preguntaba una y otra vez, si había hecho bien en aceptar su invitación a un perrito caliente y una cerveza fría. Sin duda sabía sus puntos débiles, conocía todas y cada una de las frustraciones que componían los cuarenta y dos años de existencia que le contemplaban y sabía como utilizarlas para tocarle la fibra sensible el maldito, no en vano- sonrió irónico- se trataba de el Diablo en persona, y no todo el mundo tiene el honor de conocerle y menos de ser invitado a cenar por el. Como un relámpago y por alusiones le sobrevino un pensamiento inmediato - Pedro, no olvides nunca que a los hombres se les conquista por el estómago- y brotó la lágrima al recordar aquella frase que su madre le repetía una y otra vez en aquellos años en los que uno empieza a estar en edad de merecer. Lo desechó rápidamente de su cabeza, no era el momento apropiado para sentimentalismos, y debía concentrarse plenamente en la dura negociación que le esperaba si finalmente decidía aceptar el caramelo que esta tarde le iba a ser ofrecido, solo tenía que quitarle la envoltura y empezar a saborearlo ávidamente.&lt;br /&gt;"Más sabe el diablo por viejo que por Diablo" elucubraba mientras esperaba sentado en las vías del tren abandonado por el uso y abuso de las nuevas tecnologías que en la locomoción habían sobrevenido en los últimos años asaltando los corazoncitos de los conciudadanos de villas, pueblos y aldeas, incluso llegando a aquellos lugareños retrógrados, más reacios a todo tipo de innovación que conllevara un cambio en sus ya, de por sí, apaciguadas existencias.&lt;br /&gt;Se entretenía jugando cuidadosamente con las piedrecillas que enmoquetaban las&lt;br /&gt;vías, y que, tórridas por el sol, habían perdido su color grisáceo habitual en beneficio de una palidez exhaustiva. Imagino que cada una de esas piedras era una nueva posesión de la que iba a ser su nueva vida, coqueteó con modelos de coches que siempre envidió a sus jefes, auguró edificios enteros de su posesión, chalets elegantemente decorados en las zonas residenciales más cotizadas, viajes a países exóticos e incursiones en lugares aún no conocidos por el resto de los humanos. Todo a cambio de un ente desgastado del desuso, curiosa contradicción, del más inútil de los elementos con los que Dios le había dotado para deambular como un sabueso entre toneladas de carne muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el Sol se escondía tras las lomas, allá en la lontananza aparecía la inquietante figura que había de concederle sus ruegos...&lt;br /&gt;Era un ser de apariencia nada hostil ataviada con una infame levita anaranjada. No menos indigno era el mostacho salpicado de tropezones, parecía haber venido de una suculenta cena, y por su prominente barriga se intuía un fiel aficionado al pan y a las golosinas. A fin de cuentas era el Diablo y podía elegir la forma que considerase oportuna. Tantos años de vida daban para elegir toda una ralea de variopintas formas.&lt;br /&gt;- De nuevo nos vemos las caras.- en el lenguaje en cambio, hablaba tópico fluido.- ¿Qué diablos deseas ésta vez, patán?&lt;br /&gt;El obeso vendedor, sentado en los raíles, miraba de soslayo los lamentables mocasines de Belcebú al tiempo que respondía.&lt;br /&gt;- Necesito de ti nuevamente, es urgente mi señor.- se encaramó, e improvisó una magnificente puesta en escena- Es sabido por Vos mi enjundia, mis ganas de superación. Tengo la suerte de un poder mental sólo equivalente a mi gran fuerza de voluntad. Soy cómo Vos sabréis una máquina insuperable en muchos aspectos, mis dotes de mando y mis...&lt;br /&gt;- Conmigo guarda las astracanadas debajo de la taza del water, o métetelas por dónde se refugian los calzoncillos.- a Belcebú no le gustaba la gente petulante- Repito ¿Qué demonios quieres?&lt;br /&gt;El seboso vendedor enrojeció, pero no debido al histrionismo que le echaba en cara el Diablo, sino porque acababa de recordar que no había tirado de la cadena del lavabo en el último bar dónde descargó todo un prometedor banquete para las moscas.&lt;br /&gt;¡Oh mi señor! Necesito más que nunca de vuestra ayuda.&lt;br /&gt;En ése preciso instante se le escapó un pequeño ruido. Acto seguido, una tormenta de ventosidades.&lt;br /&gt;Deberías taponarte el insondable amigo.- comentó jocosamente Belcebú&lt;br /&gt;Escúcheme, los 3 kilos de torreznos que he desayunado me están martirizando, no me lo tenga en cuenta por favor.&lt;br /&gt;Venga va, acelerando, que tengo una cita dentro de un momento...&lt;br /&gt;El olor de los pedos era impecable. Nada podía superar la majestuosidad de aquella escena; un endiablado gordo hablando con Belcebú con el tufo infernal de los gases del obeso vendedor ambientando.&lt;br /&gt;- Verá mi señor, en mi última cita con usted, al habérmese sido concedidos mis deseos tuve que pagar con mi alma y con el castigo de la ignorancia en determinadas cuestiones. Bien, llevo un tiempo intentando acceder a la universidad para mayores de 25 años, quise progresar en mi vida, cosas que le suceden a veces a uno a los 42 años. Hasta aquí todo perfecto. Perfecto en la mayoría de las asignaturas, con mis más o mis menos, pero aprendiendo... menos en biología. Soy incapaz de aprender todo lo relacionado con la mitosis, por más que lo intento no soy capaz de comprender nada relacionado con el tema, y es por qué he descubierto que ésta es una de las inconveniencias que me deparaste...&lt;br /&gt;- Jaja- se desternilló el diablo ante semejante andanada- Te advertí que suspenderías una y otra vez, que nunca acabarías la carrera que osaras empezar. Te empeñaste en retar al Diablo, y eso, amigo, es una osadía que se paga caro. Me hablas de duplicidad de células, indivisibles y de tamaño semejante, valores sencillos para una mente simple y diáfana. ¿Acaso no puedes retener esos cuatro conceptos manidos?&lt;br /&gt;- ¡Máldito ser vengativo!. Arderás en el infierno, o te templaras en el limbo en su defecto. Recuerdo en aquella ocasión cuando te pedí ese favorcillo tan especial para mi. Ella era tan perfecta, su rostro virginal y unas piernas demoledoras. Yo acudí a ti para tenerla, pero no firmé. ¡No firmé y tu te estás vengando a fé !. Eres rencoroso, pero con esto de la mitosis te has pasado. Te has pasado tres pueblos. No obstante si has acudido a la cita es que estás dispuesto a negociar. ¿O acaso me equivoco?&lt;br /&gt;- Puede que no te equivoques-respondío el diablo medio ofendido- Belcebú nunca cierra las puertas a los posibles subastadores de almas. Todo depende de lo que seas capaz de ofrecer. ¿Hasta dónde estás dispuesto a pujar?.&lt;br /&gt;- Veo que, aunque te estás haciendo viejo y tu piel ya no está tan tersa como antaño, sigues manteniendo una inteligencia fuera de lo común. Me hablas de conceptos para mi aún desconocidos, yo no pujaré, pero te ofreceré mi alma. ¡Y esta vez firmaré!. No habrá engaño posible. Firmaré por adelantado si es necesario. Pero ¡por Dios!, tengo que aprender todo lo relacionado con la mitosis o no aprobaré nunca esta maldita carrera y seguiré trabajando de mecánico toda mi vida. Arrástrandome debajo de los coches y embadurnándome de grasa hasta la coronilla. Soportando a clientes sabelotodos nacidos de la vulgaridad, de una melopea estrábica.&lt;br /&gt;- Ruego no menciones al Todopoderoso cuando verborrees. Me salen salpullidos solo de escuchar su nombre. Sabes, se la tengo jurada desde que me ganó aquella partida de póquer en el limbo, aunque estoy convencido que fue San Pedro el que le pasó el as ganador. Aquel que mató mi tres. Está vez no te será tan fácil como piensas tratar conmigo. Ya no me basta con que firmes, las cosas han cambiado y los tiempos evolucionan, mas ¿quién soy yo para quedarme anquilosado en el tiempo?. Vas a sudar tinta china si quieres acceder al maravilloso mundo de la mitosis. Pero yo tengo confianza en tu fortaleza mental, súbdito mio. Te he preparado una serie de pruebas, cada cual más desquiciante, para que me demuestres tus habilidades. Si las superas te robaré el alma, y tú te licenciarias consiguiendo el doctorado Honoris Causa en la especialidad de la Mitosis. ¡ Está en tu mano esbirro!. ¿Jugamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9907493-110470647179969735?l=cuentosinmortales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinmortales.blogspot.com/feeds/110470647179969735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9907493&amp;postID=110470647179969735&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9907493/posts/default/110470647179969735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9907493/posts/default/110470647179969735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinmortales.blogspot.com/2005/01/aquella-tarde-el-gordo-vendedor-de.html' title=''/><author><name>Leviathan_Ludibrio</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
